viernes, 22 de enero de 2010

Zacatecas-Xilitla, o cómo sobrevivir a todos los climas

Ya desde Guanajuato habíamos arreglado un nuevo Couchsurfing, esta vez en Zacatecas. Llegamos a la casa de David, un ecuatoriano que está haciendo un doctorado y comparte departamento junto con un canadiense y un estadounidense, ambos estudiantes también. La convivencia fue la mejor con ellos, pudimos practicar inglés y compartir visiones del mundo y de México. Aprovechando que ninguno de ellos es mexicano, es un poco más fácil hablar ciertas cosas.
En Zacatecas nos quedamos 5 días, pero en realidad nuestra idea era quedarnos 2 o 3. La ciudad no es gran cosa, es más cosmopolita que Guanajuato y San Miguel, y no tiene muchos museos interesantes (salvo uno de máscaras que es genial). La razón por la cual nos quedamos más de lo pensado es porque conocimos a una chica ecuatoriana que, sumada a nosotros dos y a dos de los chicos de nuestro departamento, planeamos alquilar un auto e irnos el viernes por la tarde al desierto y a un pueblo fantasma, un poco más al norte del país. Chequeamos el weather channel y todo piola, decía que haría un poquito más de frío pero estaría despejado. En los días de más que nos quedamos Zacatecas aprovechamos para visitar unas ruinas a unos cuarenta minutos de la ciudad, llamadas "La Quemada". Son unas ruinas muy particulares porque nunca se estudió bien a quienes pertenecieron. Es un tanto misterioso.
El frío seguía bien crudo por las noches, de día estaba lindo. El día anterior al viaje (pleno día soleado) hicimos compra de viveres y por la noche salimos con el grupo a un bar y a jugar al metegol, donde quedó demostrada claramente la superioridad latina ante la norteamericana.

Al despertarnos al otro día........

NIEVE.

Tormenta y nevada por toda la ciudad. Hacía 15 años que no nevaba en Zacatecas. Decidimos cambiar los planes, suspender el auto y dividirnos. Esa misma noche, después de 7 horas de omnibus, llegamos a Ciudad Valles, puerta de la llamada Huasteca Potosina.

El sábado 16 festejamos el cumple de Yami a pleno sol y cascadas en la selva potosina. El paisaje ya no era seco y árido, sino todo lo contrario: verde verde y verde. Pasamos el día sentados debajo del rayo del sol en un arroyo turquesa, sin poder creer que hacía 24hs la nieve nos tapaba. Luego de solucionar ciertos inconvenientes bancarios que estuvieron a punto de regresarnos apresuradamente al DF, nos mudamos a Xilitla, un pueblo muy pequeño y auténtico, construido en la cima de una montaña. Allí pasamos dos días mágicos, visitando el "Jardín Surrealista de Edward James", una construcción en el medio de la selva realizada por un millonario inglés, artista y coleccionista de artículos surrealistas, a principio del SXX. Él allí hizo construirse un castillo y llenó de senderos la selva. Senderos en forma de laberinto que desembocan en cascadas, saltos o diferentes construcciones surrealistas. Es realmente impresionante, vean fotos.

Finalmente regresamos a DF el pasado miércoles. Nos reacomodamos en la casa de Coyoacán y ya concretamos varias citas por trabajo. No podemos creer que ya hace un mes partimos desde BSAS, el futuro parece ser prometedor.



jueves, 21 de enero de 2010

El invierno muy crudo se avecinó...

Llegamos a San Miguel de Allende, una pequeña ciudad colonial a 4hs de Mexico DF, con la esperanza de encontrarnos con un clima cálido. Dejamos algo de abrigo en nuestra casa de Coyoacán y empacamos sandalias.
Al llegar a San Miguel, Patrimonio de la Humanidad, nos hospedamos en un hostel rápidamente y comenzamos nuestra recorrida por la preciosa, cuidada y super tranquila ciudad. Una ciudad que se caracteriza principalmente por dos cosas: por ser el asilo de muchos ancianos norteamericanos que al jubilarse se construyen caserones en el medio del montañoso paisaje; y por haber muchíiiiisimas iglesias (creemos que había unas 6 en un radio de 4 manzanas). Debido a la gran cantidad de gringos, por las calles se escucha más el inglés que el español (de hecho la gente te suele saludar con "Hi" o "Hello") y los lugares para comer son muy pintorescos, pero carísimos. Nosotros nos las arreglabamos cocinando en el hostel. El frío no tardó en hacerse presente, especialmente por las noches, y empezamos a extrañar el abrigo dejado en DF.
Nos bastaron 2 días enteros para recorrer todo San Miguel, perdernos en sus hermosas callecitas coloniales y coloridas, y caminar cuesta arriba (y cómo cuesta!!) hasta salir de la ciudad y visitar el botánico "El Charco del Ingenio", un parque monumental, una reserva natural de más de 60 hectáreas. Pura vida. Luego de extensas charlas con otros mexicanos viajeros que nos contaron historias y realidades mexicanas increíbles, llegó el momento de trasladarnos un poquito más al norte.

Guanajuauto es una ciudad increíble. Creemos imposible llegar a describir con palabras el paisaje de ese lugar, hay que vivirlo. Es una ciudad construida sobre la montaña, en donde Cervantes y el Quijote son ídolos populares (abundan monumentos y hay un muy lindo museo dedicado) cuando en realidad deberían serlo arquitectos e ingenieros por lo complejo de su construcción: calles subterráneas, túneles que conectan una manzana una calle con otra al otro lado de la manzana, casas construidas hacia arriba, callejones que parecieran no tener salida y al final de la cuadra hay una pequeñita escalera que conecta a otro callejón en subida que conecta con otro callejón en bajada que sale a la calle principal por donde uno había accedido a ese primer callejón. En fin, como dicen allí, es muy fácil perderse pero es más fácil encontrarse. Es una ciudad universitaria, donde se llena de gente jóven y mucha movida cultural. Allí, cada año se realiza el Cervantino, uno de los festivales de diversidad cultural más importantes del mundo. A su vez, al haber tantos jóvenes, hay mucha movida nocturna. Aprovechando eso, recorrimos varios bares de la zona y conversamos con gente de diferentes partes del mundo.
En Guanajuato vivimos nuestra primera experiencia con Couchsurfing, una comunidad virtual de viajeros que hospedan gente en su casa. Paramos durante 5 días en la casa de Diana, una estudiante de Artes Visuales que nos trató como reyes. Nos paseó por toda la ciudad y nos abrió la puerta de su casa como si fuera la nuestra. Recorrimos juntos museos, caminos y callejuelas. Una experiencia fantástica para intercambiar vivencias y culturas, conviviendo con alguien de otro país. Todo era fantástico, salvo por esos 5 o 6 grados centígrados por debajo de lo que nosotros hubieramos querido.

Entre abrazos, una mañana de lunes, nos despedimos rumbo a Zacatecas...


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viernes, 1 de enero de 2010

Desquicio Fabuloso (D.F.)

El comienzo del viaje fue abrumador. La ciudad de México es abrumadora. Da la sensación que es inabarcable, ya sea en 7, 10 o el tiempo que sea. Todo es inmenso, y es así como el pueblo mexicano le gusta mostrarse y cómo quiere hacerte sentir: Banderas del tamaño de un departamento, ciento cincuenta mil puestos de comida por cuadra, veintipico de estaciones de metro por línea, más de cincuenta museos en la ciudad, etc. La diversidad y los contrastes culturales y sociales conviven corrientemente, y son la característica que más llama la atención. Sólo con decir que para estas vacaciones de verano instalaron una pista de patinaje sobre hielo en el Zócalo (frente a las ruinas del Templo Mayor y a la Catedral) y un parque de diversiones pegado al Palacio de Bellas Artes, da una idea. Hay barrios carísimos, con edificios corporativos de monstruoso tamaño, y barrios que conservan su identidad colonial. Es todo bastante esquisofrénico La cantidad de gente que se ve en el centro de la ciudad, sumado a la cantidad de autos (antiguos y modernos) que alimentan en exceso las calles hacen parecer a Buenos Aires tranquila (y eso que aquí al ser vacaciones, dicen, DF está vacío).

Punto aparte para el barrio donde nosotros vivimos.

Coyoacán es un barrio (o colonia, como aquí le dicen) super tranquilo, el cual conserva su estilo colonial, con veredas angostas, calles de piedra y su mercado para comprar lo que sea. No hay mucho autos y para llegar al metro hay que caminar unas diez cuadras, se podría comparar con San Telmo en algunas cosas. No por nada Frida Kahlo y Diego Rivera decidieron instalarse en su Casa Azul aquí, a sólo 6 calles de donde estamos durmiendo. La plaza principal es muy pintoresca y los fines de semana se llena de gente y artesanos. La casa donde estamos parando es un lujo. Está ambientada con muy buen gusto, llena de plantas, con un amplio jardín y muy luminosa (aunque a veces un poco demasiado, ya que en este precioso país nadie se dignó a importar las percianas).

Caminamos mucho (todo lo que el corto día nos lo permite ya que a las 6.30 de la tarde es de noche): por el barrio de San Ángel (donde decenas de pintores talentosísimos llenan de arte sus plazas), por La Condesa (un pseudo Palermo Viejo o Las Cañitas, donde se concentra la mayor cantidad de bares y movida nocturna, y en donde pasamos la noche del 31), por el centro, por el Bosque de Chapultepec (el parque más grande de América Latina), por los museos (casa de Frida Kahlo, casa de Leon Trotsky, por el museo de Arte Contemporáneo, por el del Templo Mayor) y por las callejuelas de Coyoacán. Hoy nos despedimos momentáneamente del DF visitando las pirámides Aztecas de Teohtiuacán, una experiencia impactante y movilizadora (y pensar que estas son las primeras ruinas a las que nos enfrentamos: ¡¡¡¡¿cómo pudieron construir semejantes edificaciones?!!!!).

Mañana partimos rumbo a San Miguel de Allende para empezar un breve recorrido de unas dos semanas en el que recorreremos algunas ciudades coloniales como Guanajuato y Zacatecas. Estamos muy felices y emocionados de ir en busca de nuevas experiencias y de conocer nuevos lugares, un poco más tranquilos y diferentes a lo que vivimos en estos 10 días de viaje.