viernes, 1 de enero de 2010

Desquicio Fabuloso (D.F.)

El comienzo del viaje fue abrumador. La ciudad de México es abrumadora. Da la sensación que es inabarcable, ya sea en 7, 10 o el tiempo que sea. Todo es inmenso, y es así como el pueblo mexicano le gusta mostrarse y cómo quiere hacerte sentir: Banderas del tamaño de un departamento, ciento cincuenta mil puestos de comida por cuadra, veintipico de estaciones de metro por línea, más de cincuenta museos en la ciudad, etc. La diversidad y los contrastes culturales y sociales conviven corrientemente, y son la característica que más llama la atención. Sólo con decir que para estas vacaciones de verano instalaron una pista de patinaje sobre hielo en el Zócalo (frente a las ruinas del Templo Mayor y a la Catedral) y un parque de diversiones pegado al Palacio de Bellas Artes, da una idea. Hay barrios carísimos, con edificios corporativos de monstruoso tamaño, y barrios que conservan su identidad colonial. Es todo bastante esquisofrénico La cantidad de gente que se ve en el centro de la ciudad, sumado a la cantidad de autos (antiguos y modernos) que alimentan en exceso las calles hacen parecer a Buenos Aires tranquila (y eso que aquí al ser vacaciones, dicen, DF está vacío).

Punto aparte para el barrio donde nosotros vivimos.

Coyoacán es un barrio (o colonia, como aquí le dicen) super tranquilo, el cual conserva su estilo colonial, con veredas angostas, calles de piedra y su mercado para comprar lo que sea. No hay mucho autos y para llegar al metro hay que caminar unas diez cuadras, se podría comparar con San Telmo en algunas cosas. No por nada Frida Kahlo y Diego Rivera decidieron instalarse en su Casa Azul aquí, a sólo 6 calles de donde estamos durmiendo. La plaza principal es muy pintoresca y los fines de semana se llena de gente y artesanos. La casa donde estamos parando es un lujo. Está ambientada con muy buen gusto, llena de plantas, con un amplio jardín y muy luminosa (aunque a veces un poco demasiado, ya que en este precioso país nadie se dignó a importar las percianas).

Caminamos mucho (todo lo que el corto día nos lo permite ya que a las 6.30 de la tarde es de noche): por el barrio de San Ángel (donde decenas de pintores talentosísimos llenan de arte sus plazas), por La Condesa (un pseudo Palermo Viejo o Las Cañitas, donde se concentra la mayor cantidad de bares y movida nocturna, y en donde pasamos la noche del 31), por el centro, por el Bosque de Chapultepec (el parque más grande de América Latina), por los museos (casa de Frida Kahlo, casa de Leon Trotsky, por el museo de Arte Contemporáneo, por el del Templo Mayor) y por las callejuelas de Coyoacán. Hoy nos despedimos momentáneamente del DF visitando las pirámides Aztecas de Teohtiuacán, una experiencia impactante y movilizadora (y pensar que estas son las primeras ruinas a las que nos enfrentamos: ¡¡¡¡¿cómo pudieron construir semejantes edificaciones?!!!!).

Mañana partimos rumbo a San Miguel de Allende para empezar un breve recorrido de unas dos semanas en el que recorreremos algunas ciudades coloniales como Guanajuato y Zacatecas. Estamos muy felices y emocionados de ir en busca de nuevas experiencias y de conocer nuevos lugares, un poco más tranquilos y diferentes a lo que vivimos en estos 10 días de viaje.








3 comentarios:

  1. Un placer viajar virtualmente con sus crónicas. Sigan disfrutando y compartiendo vivencias y fotos. Besos. Edu

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  2. Que bueno!!!
    me alegro mucho que la esten pasando de maravilla.
    Yo volvi hoy de un pueblito muy indo de cordoba llanmado San Marcos Sierras, estuvo muy bueno.

    Les mando un abrazo grande y... bueno, y fiesta!

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  3. Hola Yami, hola Gaby!
    Qué bueno que pasen del desquicio a la tranquilidad.
    Seguiré conectada esperando saber más de ustedes!!
    Saludos,
    Male.

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