Sabíamos a donde ir gracias a Marto (¡¡gracias Marto!!). Las cabañas "Buena Onda" de los franceses Pierre y Olivier en la punta Zicatela (la primera de las playas de Puerto Escondido) hacen más que honor a su nombre. Una serie de cabañas en la arena y palapas con hamacas en la orilla, eran el lugar indicado que estabamos buscando. Pudimos poner nuestra carpa sobre la arena tal como queríamos. Pudiendo escuchar por las noches el fuerte sonido de las grandes olas rompiendo.
La playa de Zicatela es enoooorme, el mar es especial para surfistas por lo que, si nos queríamos meter, debíamos enfrentarnos a las grandes olas (¡claro que lo hicimos!). El ambiente del "Buena Onda", repleto de gente de todas partes del mundo (italianos, noruegas, canadienses, suecas, españoles, mexicanos, argentinos y un chico checo), el paisaje hipnótico del mar y sus in-cre-í-bles atardeceres, no nos dejaron ir rápidamente de allí. Perdimos un poco la noción del tiempo allí, pero creemos haber estado unos 6 días. En Punta Zicatela sí que estuvimos días enteros sin hacer nada más que estar tirados en la arena y conversando con la gente, quienes estaban en las mismas condiciones que nosotros. Pegamos especial buena onda con un grupo de un argentino, dos italianos y una mexicana. Con ellos compartíamos las comidas y la mayor parte del tiempo. Aprendimos mucho de la cultura italiana y nos divertimos a carcajadas con las diferencias entre los idiomas y los parecidos entre los argentinos y los italianos. Solamente un día nos fuimos a las playas del centro: Angelito y Carrizalillo. La primera era una pequeña costa repleeeeeeeeeta de familias del lugar y vendedores de excursiones, nos fuimos ni bien llegamos. Carrizalillo (última foto de la serie) era un poco más tranquila aunque llena de turistas gringos exclusivamente. Ahí pasamos una linda y calurosa tarde.
Al otro día comenzó lo que sería, como le dicen aquí, La Venganza de Moctezuma, que nos trajo un poco antes de lo previsto devuelta a DF. Moctezuma fue vencido y los vientos de a poco empezaron a soplar hacia el Norte de nuestra brújula personal. Aquella que nos guía y nos hace vivir la maravillosa experiencia del día a día.





Chicos... las fotos se zarpan de bellas!!!!
ResponderEliminarSolo me nace decirles una cosa... NO VUELVAN MAS!!!!
Habiendo encontrado el paraíso ¿que sentido tiene volver al invierno?
Se los extraña, se los quiere, Gabi