La vuelta al DF nos encontró otra vez en la casa de Coyoacán, pero esta vez ya con Maru y Ale, las dueñas, instalados. La convivencia con ellas es genial, son muy amigables, cordiales y sencillas. Los primeros días luego de nuestra vuelta nos dedicamos a contactar a otros argentinos que están instalados acá, por cuestiones de trabajo. Todos nos alentaron a que, con paciencia, vamos a conseguir lo que queremos. Fueron juntadas muy buenas en donde pudimos conocer gente muy buena onda y dispuesta a ayudar en lo que puedan.
Coyoacán se convirtió, de a poco, en nuestra casa. Esa es la sensación que nos produce y cómo la gente a nuestro alrededor nos lo hace sentir. Pasamos varios días en el barrio, haciendo compras, yendo al cine, haciendo vida coyoacana. Varias noches salimos por algunas chelas o mezcales a la zona de La Condesa, o casa de amigos de amigos.
Hubieron en estas dos semanas en DF dos salidas por las afueras. Una con Ale y amigos de ella a Tepoztlán, un pueblo chiquito y muy lindo en donde nos animamos a subir el cerro Tepozteco y ver en la cima la pequeña pirámide que allí se encuentra, custodiada por coatíes que, alertas, buscan sacarle comida a los turistas. La otra salida fue a la zona arqueológica de Tula, fuimos con Eva (la tía-abuela de Gaby) y su hijo Julián. En las fotos de abajo se ven las ruinas y los impactantes atlantes que se encuentran en la cima de la pirámide.
Esta última semana llovió sin parar. Apenas nos animamos a ir en un parate al interminable museo de Antropología. 3hs recorriendo y ni la mitad pudimos visitar. De todos modos pudimos entender y apreciar la gigantesca cultura e historia que tiene este país.
Ya habiendo hecho contactos por trabajo, todos nos recomendaron esperar un mes a ver que pasa y volver a llamarlos. El clima aquí está insoportable.........nos vamos a la playa.
Oaxaca y sus costas nos esperan.
jueves, 4 de febrero de 2010
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que fiesta locos... no dejen de ir a chacahua!!!
ResponderEliminarabrazo gigante